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El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales. - José María Rodero

¿Quién quiere ser «gig worker»?

El 85% de los españoles sigue prefiriendo tener un puesto fijo a trabajar como “gig worker”

A pesar del rápido crecimiento de la “gig economy” en los últimos años, y de la crisis sanitaria, la mayoría de trabajadores prefieren el modelo laboral tradicional por el salario, la seguridad laboral y los horarios estables

Barcelona, 4 de noviembre de 2020. A pesar del rápido crecimiento de la “gig economy” durante los últimos años, el 85% de los trabajadores españoles prefiere tener un trabajo fijo que «ser su propio jefe», ser autónomo o trabajar por proyectos según WorkForce View 2020,  el último estudio de ADP®, empresa líder a nivel mundial en el uso de la tecnología para la gestión del Capital Humano (HCM). Los principales motivos de dicha preferencia son: horarios estables, mejor salario, cobro de nóminas a tiempo y mayor capacidad para obtener créditos. Además el informe no encuentra señales, hasta ahora, de que el impacto de la COVID-19 haya alterado significativamente las actitudes de los empleados o de los empleadores tradicionales sobre su modelo laboral. WorkForce View 2020,  en el que se ha entrevistado a más de 11.000 empleados de todo el mundo, analiza cómo se sienten los empleados sobre los problemas actuales en su entorno laboral y el futuro del trabajo, y si la pandemia ha cambiado sus perspectivas.

No todos los empleados que forman parte de la “gig economy ”lo hacen por elección, pero para aquellos que sí su apuesta por el trabajo por proyectos sigue siendo la misma que antes de la pandemia. Dos de cada cinco trabajadores (38%) afirman que a día de hoy prefieren esta modalidad (35% antes de la pandemia). Por su lado, los empleadores prefieren el “gig work” antes que el empleo fijo debido a su flexibilidad, a la capacidad de equilibrar las necesidades personales, familiares y sociales, y porque pueden tener un mayor control sobre lo que trabajan.

Según Raúl Sibaja, director general de ADP para el Sur de Europa comenta, “a pesar de todo lo que la “gig economy” ofrece, la mayoría de los trabajadores aún no están convencidos. En tiempos de incertidumbre, la perspectiva que brindan los puestos permanentes es muy atractiva. Sin embargo, ahora que el trabajo remoto y flexible es la norma para muchos, será interesante ver si en el futuro aumentará el “gig work” y su flexibilidad sobre cómo y cuándo trabajar. Los problemas relacionados con la seguridad laboral también pueden entrar en la ecuación. La estabilidad que garantiza el trabajo fijo puede verse ligeramente empañada a medida que aumenta el desempleo en muchas áreas. Algunas personas pueden trabajar para más de un empleador para distribuir sus fuentes de ingresos y mitigar así los riesgos laborales».

Los “gig workers” están satisfechos pero se enfrentan a decisiones complejas

Según el informe de ADP, el optimismo entre los “gig workers” está en la misma línea que el de los trabajadores regulares. Ambos sienten la misma seguridad en lo que a nuevas oportunidades de futuro se refiere.  El 75% de los “gig workers” es optimista sobre su futro laboral para los próximos 12 meses, la misma proporción que los empleados regulares, y el 83% para los próximos cinco años (al igual que el 84% de los trabajadores tradicionales). Asimismo, el 68% cree que tendrán más opciones sobre cómo y dónde trabajar dentro de cinco años en comparación con el 63% de los empleados clásicos.

Sin embargo, los “gig workers” se enfrentan a decisiones complejas en comparación con los trabajadores permanentes:

  • Trabajar más horas extras no remuneradas. Este tipo de empleado trabaja de media 8 horas a la semana de forma gratuita, en comparación con las 7 de los empleados tradicionales. Y el 22% trabaja más de 11 horas extras no remuneradas por semana, al igual que el 18% de los clásicos.
  • Mayor presión para estar físicamente en el lugar de trabajo. El 57% de los “gig workers ”indica que han sentido obligación de acudir al puesto de trabajo en algún momento durante la pandemia, frente al 53% de los empleados estables.
  • Están más dispuestos a aceptar que los empleadores tengan que implementar recortes o aplazamientos salariales para salvar sus puestos de trabajo debido a la crisis económica provocada por la pandemia. El 29% de los “gig workers” dice que tales medidas no serían aceptables si ello supusiera salvar puestos de trabajo; el 33% de los trabajadores tradicionales  defiende lo mismo.
  • Tienen más probabilidades de sufrir discriminación en el lugar de trabajo. Casi dos de cada cinco (39%) informa sentirse discriminado en el trabajo, en comparación con uno de cada tres (32%) de sus compañeros fijos.

Sibaja añade, “muchos “gig workers” encuentran su forma de trabajo gratificante y sus perspectivas de futuro son positivas. Sin embargo, las conclusiones del informe sugieren que el camino no es siempre fácil. A veces, pueden tener que aguantar más que los trabajadores regulares ya sea porque sus empleadores tienen más expectativas puestas en ellos o porque se espera más de ellos. Dado que muchos “gig workers” operan por horas o por días, es preocupante ver cuántas horas extra están regalando. Si se quiere cuantificar y valorar adecuadamente el valor que ofrecen, es posible que sea necesario implementar mejores sistemas para controlar su tiempo. Los pagos puntuales y precisos son de gran importancia ya que los trabajadores por cuenta propia a menudo tienen que esperar mucho más que los empleados para que se les pague por el trabajo realizado. Las empresas que utilizan autónomos y empleados por proyectos deberían contar con sistemas adecuados de RR.HH. y nómina para supervisarlos y apoyarlos como lo harían con cualquier otro miembro de su plantilla”.

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