CITAS
El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia. - Doris Lessing

EL PROTOCOLO DEL SIGLO XXI

La palabra Protocolo existe hoy en todas los idiomas del mundo y significa exactamente lo mismo. A pesar de las diferentes definiciones aportadas durante años por estudiosos y amantes de esta profesión (con la complejidad añadida del uso de diferentes términos para definir su esencia, como etiqueta, ceremonial y, finalmente: protocolo) esta disciplina resulta aún desconocida. En ocasiones, incluso cuestionada por considerarla exclusiva de ciertos ambientes sociales, perteneciente a épocas pasadas o perpetuadora de privilegios en reducidos ámbitos de poder.

Hoy podemos explicar esta ciencia, “arte” para algunos, como la actividad que determina las formas exitosas bajo las cuales se llevan a cabo  las relaciones del ser humano con sus semejantes, parafraseando a un Embajador de España, JA De Urbina . No olvidemos que el Protocolo nace con el ser humano, surge en las primeras comunidades organizadas y, desde entonces, evoluciona de forma natural y en paralelo a la historia del hombre.

El punto de partida del protocolo es  la cortesía, esencia de la educación,  que significa respeto a las personas. Sean como sean. Piensen como piensen. Y su meta final y objetivo último es hacer las cosas bien.

Hoy, podríamos simplemente definir el protocolo como un conjunto de técnicas, costumbres y normas que se aplican en la organización de eventos. Pero el alcance de esta disciplina llega mucho más lejos.

Así es. El protocolo sirve para resolver problemas, facilitar la convivencia, cultivar un clima en el que todos se encuentren cómodos y sean proclives a alcanzar acuerdos. Es clave, por tanto, para fomentar una comunicación fluida entre las personas, contribuir definitivamente en el trabajo en equipo y consolidar la conexión entre sus miembros.

En el contexto actual, sumergidos como estamos en una revolucionaria transformación digital, cuando se intensifica la globalización y el individualismo en la sociedad, el protocolo también se transforma y resulta más necesario que nunca.

El protocolo es, además, una herramienta esencial en la organización de eventos y ceremonias, no solo porque imprime armonía y belleza al acto, sino también porque ayuda a reforzar el mensaje que el evento desea transmitir, utilizando un lenguaje audiovisual y universal. 

Por otra parte, y en determinadas esferas, el protocolo resulta imprescindible, simplemente como punto de partida para empezar a trabajar. Aunque en el ámbito privado se puede confundir con simples normas de educación -la materia de la que se  ocupaba la antigua asignatura de Urbanidad que hoy vuelve a las aulas-  en el ámbito público da un paso más y realiza una aportación fundamental.  

“Somos lo que hacemos” y nos construimos y desarrollamos en sociedad. Somos seres sociales y necesitamos comunicarnos para entendernos y construir futuro.

Como sabemos, en la era de la comunicación, cada detalle suma y contribuye a transmitir a nuestro interlocutor un mensaje preciso.

Somos nuestra mejor tarjeta de presentación y también la imagen de nuestra entidad. Depende de nosotros proyectar confianza y credibilidad. Que nuestro interlocutor se sienta bien atendido, bien recibido y escuchado, cumpliendo siempre la antigua máxima de tratar a los demás como te gusta que te traten.

Saber estar alrededor de una mesa, en comidas y reuniones;  controlar nuestra comunicación pública, gestionar con eficacia las redes sociales; mostrar naturalidad, empatía, optimismo y prudencia; practicar en definitiva la amabilidad de forma profesional; conocer y respetar las normativas protocolarias de obligado cumplimiento, las tradiciones y costumbres inveteradas que, en protocolo, adquieren rango de ley, honrar las tradiciones y culturas extranjera para negociar con éxito con otras culturas o en otros países; dominar las técnicas básicas de la organización de actos (no olvidemos siempre concebidos y planificados para conseguir un objetivo concreto), conocer el papel del anfitrión y los criterios de ordenación de invitados, no perder de vista el papel vital de la comunicación y cuidar las comparecencias públicas o saber lo necesario para poder movernos con soltura en el sector público: todo ello nos aporta valor como persona y (nos concede aplomo y seguridad) en las relaciones empresariales.

Por eso, los profesionales y estudiosos del protocolo intuimos un papel para el protocolo en las relaciones profesionales del siglo XXI, donde aún tiene mucho que decir, aportar y construir.

Larga vida al Protocolo.

Blanca López Caballero

1 comentario en "EL PROTOCOLO DEL SIGLO XXI"

  • comment-avatar
    Carolina G.C. 12 octubre, 2019 (12:59 am)

    Me gusta el punto de partida: el respeto a las personas. Y el objetivo final: hacer que uno se sienta bien. Qué básico, ¿verdad?

Escribir un comentario

Su email no será publicado