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Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto. - Publio Siro

Los Pactos de Familia, el hermano pequeño del Protocolo Familiar

  • Los Pactos de Familia han ganado fuerza en los últimos años como alternativa más simple al Protocolo Familiar para casos determinados.
  • Son un pacto privado en el que se pueden regular ciertos aspectos del relevo generacional y de las normas que deben regir la relación familia-empresa-propiedad.
  • Es un instrumento más adecuado para los negocios pequeños y de baja complejidad.

Cada vez hay más consciencia de la importancia de regular el relevo generacional y las normas que deben regir la relación familia-empresa-propiedad en la empresa familiar para evitar las altas tasas de mortalidad que afectan a este tipo de negocios. Aunque el pacto privado más utilizado con este fin sigue siendo el Protocolo Familiar, cada vez hay más empresas familiares, sobre todo de menor tamaño y baja complejidad, que optan por los Pactos de Familia, antaño muy desconocidos.

La consultora de empresas familiares Family Business Solutions ha detectado un aumento en la demanda de Pactos de Familia en los últimos años. Una de las razones que explican este auge de los Pactos de Familia, herramienta para regular algunos aspectos del relevo generacional y de las normas que deben organizar la relación familia-empresa-propiedad, es el hecho de que su coste es menor así como su tiempo de elaboración. Esto ha influido durante los años de la crisis económica, ya que algunas familias empresarias preferían optar por este acuerdo privado, bastante más simple que el Protocolo Familiar, para pactar y regular solo aquellas preocupaciones reales e inmediatas que ya estaban afectando a la familia.

No obstante, los Pactos de Familia no son una herramienta conveniente para cualquier familia empresaria. Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions y consultor de empresas familiares, explica que son un instrumento apropiado para aquellas empresas familiares pequeñas y que tienen una menor complejidad (en generaciones tempranas), en las que no es preciso regular todos los aspectos que abarca el Protocolo Familiar.

En cambio, Agustín avisa de que los Pactos de Familia no son una herramienta adecuada para las familias empresarias con niveles de complejidad altos y en ciclos de vida avanzado. Además, si bien los Pactos de Familia pueden ser una buena herramienta para casos concretos, el resultado final no tiene el mismo calado que un Protocolo Familiar. Por esta razón, recomienda optar por elaborar Pactos de Familia solo cuando esté justificado por las necesidades y la situación de la empresa y de la familia.

El contenido de los Pactos de Familia

En un Protocolo familiar normalmente se regula el relevo generacional, la jubilación, la sucesión, el liderazgo, el acceso al trabajo y la salida de familiares del negocio, las normas de retribución, la profesionalización, los órganos de gobierno, la transmisión de la propiedad y la valoración de las participaciones/acciones.
En cambio, en los Pactos de Familia se regulan únicamente dos o tres de estos aspectos, siempre relacionados con preocupaciones o problemas que tenga la empresa familiar en cuestión en ese momento, en lugar de elaborar un Protocolo familiar completo. Más adelante y si lo estima necesario, la familia empresaria podrá incorporar a los Pactos de Familia las partes no reguladas inicialmente, o podrá optar por realizar un Protocolo familiar completo.

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