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Si se recurre al talento es que falta la imaginación. - Georges Braque

Cómo cambiará el profesional del sector motor con el coche autónomo

Los cambios siempre provocan reticencias, especialmente si son susceptibles de modificar los procesos y estructuras establecidas y afectar de algún modo al mercado laboral.

Recientemente saltaba a los titulares de medios de todo el mundo la noticia de que el Ministro de Transportes indio, Nitin Gadkari, había negado rotundamente la futura introducción del coche autónomo en su país, alegando que “en un país donde hay paro, no se pueden permitir este tipo de tecnologías que quitan el trabajo a la gente”.

Un mes antes era la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) la que levantaba las alertas al recomendar a los gobiernos que se preparasen ante la llegada del camión autónomo, ya que podía provocar la pérdida de empleo de 4,4 millones de conductores profesionales en Europa y Estados Unidos hasta 2030, según un informe del Foro Internacional del Transporte (ITF). Sin embargo, el informe también puntualiza que aproximadamente la mitad de los puestos desaparecerán por las pocas expectativas de la profesión y por la jubilación de los actuales conductores, que no serán sustituidos.

Pero si el coche autónomo parece ser tan amenazante, ¿por qué todas las compañías automovilísticas están invirtiendo tiempo y recursos en desarrollarlo? En primer lugar, tal y como afirma Paulin Dementhon, fundador y CEO de la plataforma de movilidad Drivy, “el vehículo, en su uso tradicional, es un activo poco eficaz: fabricarlo es contaminante, adquirirlo resulta caro, y sólo se utiliza de media un 5% del tiempo que se dispone de él. Así, no es de extrañar que cada vez aparezcan más propuestas disruptivas para una mejor optimización de este recurso y que apuestan, por ejemplo, por compartir trayecto o coche. Por razones lógicas, económicas y ecológicas, estamos pasando progresivamente de la propiedad de los vehículos a simplemente el uso de los mismos”, y para ello es necesario el desarrollo del coche autónomo, para recoger y trasladar a los viajeros a golpe de clic.

Por otro lado, si bien es cierto que algunos empleos dejarán de tener sentido, la revolución tecnológica traerá consigo muchos trabajos de nueva creación. Según un estudio del Foro Económico Mundial, el 65% de los niños que estudian Primaria actualmente acabarán trabajando en empleos que aún no existen. Otro informe, efectuado en este caso por Deloitte, señala que la tecnología y la evolución de ésta en los últimos 150 años siempre ha generado más empleo del que había destruído, y muchos expertos defienden que la automatización genera más trabajos, no los reduce.

La Comisión Europea estima que el sector tecnológico creará casi un millón de puestos de trabajo antes de 2020, unos 200.000 en España y en los próximos años el Internet de las Cosas necesitará 4,5 millones de expertos para su pleno desarrollo.

Que la tecnología lidera el mercado laboral es algo que han venido confirmando las últimas ediciones de la Guía del Mercado Laboral de Hays, un estudio en el que se recoge que las profesiones más demandadas recientemente y de los próximos años son las vinculadas al sector IT o STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés).

El sector de la Automoción, con la llegada del coche autónomo, también anda a la búsqueda de estos profesionales: ingenieros industriales e informáticos, analistas de Big Data, programadores de Internet de las Cosas, robotistas, expertos en Machine Learning e Inteligencia Artificial y expertos en ciberseguridad.

Tal y como afirma Mercedes Iborra, Team Manager de Ingeniería de Hays en España, “aunque aún faltan algunos años para que el coche totalmente autónomo sea una realidad en las calles, es ahora cuando se necesitan los especialistas capaces de desarrollarlo. Hasta el momento, la principal ingeniería vinculada al sector de la automoción era la mecánica. Por eso, se ha dado cierto gap de formación entre los ingenieros licenciados y las nuevas posiciones que demanda el mercado, más orientadas a ingeniería de comunicaciones, electrónica, software de sistemas, informática y robótica, por ejemplo, vinculadas al sector de la automoción”.

Para cubrir esta falta de formación específica ya han surgido varias iniciativas, como Udacity, fundada por un exdirectivo de Google y que cuenta con la participación de Mercedes-Benz, BMW, McLaren, Nvidia, DiDi, Otto y NextEV en Estados Unidos. Aquí en España existe el Máster en Ingeniería de Vehículos Autónomos y Conectados de la Universidad Politécnica de Madrid, aunque según Iborra “en breve surgirán nuevas carreras totalmente orientadas al desarrollo del coche autónomo, así como se incluirán especialidades en otras carreras vinculadas a este nuevo mundo, como en la de derecho, ya que será necesaria un nuevo marco legal que permita la implantación de estos vehículos en las carreteras”.

Para la experta de Hays, “ya se está demostrando que, pese a lo que se creía inicialmente, la automatización está generando más puestos de trabajo que los que destruye. Simplemente, estas nuevas posiciones son más cualificadas y requieren de nuevas formaciones que hasta hace unos años no existían”.

Por lo tanto, podría decirse que el empleo en el mundo del automóvil, con la llegada del coche autónomo, es como la energía: ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Y en este caso, la transformación es hacia empleos más cualificados y con una gran aceptación por parte del mercado laboral.

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