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Si se recurre al talento es que falta la imaginación. - Georges Braque

Madrid, Bilbao, Barcelona y Zaragoza entre las ciudades con mejor índice de talento del mundo

El talento se ha convertido en la principal divisa del mercado de trabajo mundial y, por tanto, en un factor que los responsables de la toma de decisiones en el ámbito empresarial, la formulación de políticas y el mundo académico, han de comprender plenamente. Es por esto que, hoy más que nunca, compañías y directivos están poniendo el foco en establecer cambios para mejorar la empresa y están especialmente preocupados por retener y cultivar el talento más valioso de sus compañías para mantener el ritmo de sus competidores o consolidar su liderazgo.

Ante este panorama, Adecco, líder mundial en la gestión de Recursos Humanos, junto con la escuela de negocios Insead y el Human Capital Leadership Institute, han creado el cuarto Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI en sus siglas inglesas), un estudio exhaustivo orientado a la resolución de los problemas relativos a la competitividad.

Este índice se centra en la capacidad de los países para gestionar el talento a través de la atracción, crecimiento y retención del mismo. Además, diferencia entre dos niveles de talento, que se resumen en habilidades de nivel medio (laborales y de vocación) y habilidades de nivel alto (o de conocimiento global).
En sus inicios, en 2013 y 2014, el GTCI señaló que «el cambio tecnológico afectaría a nuevos segmentos del mercado de trabajo, implicando cambios en los perfiles requeridos y en las aptitudes». Ahora, en 2017 el tema principal del GTCI se centra en el Talento y la Tecnología. Contrariamente a algunas sombrías predicciones sobre un “futuro sin empleo”, los análisis y capítulos contenidos en el informe de este año indican que las personas, las máquinas y los algoritmos se están combinando para crear un futuro laboral donde se necesitarán y adquirirán nuevas habilidades.

El GTCI de este año analiza cómo la tecnología realmente puede “aumentar” la eficiencia humana. Además, va más allá examinando cómo el cambio tecnológico afecta e intensifica la competitividad del talento y la naturaleza del trabajo, y cómo, inevitablemente, dada la velocidad del cambio, seguirá haciéndolo. Asimismo, este año el GTCI destaca la necesidad de incorporar talentos “más suaves”, como la creatividad, la adaptabilidad y la capacidad de compartir ideas y trabajar en equipo.

Como novedad en esta cuarta edición del informe se incluye una sección especial sobre ciudades y regiones que son actores clave en la competitividad de los talentos mundiales, donde aparecen hasta cuatro ciudades españolas en los 30 primeros puestos: Madrid, Bilbao, Barcelona y Zaragoza.

En palabras de Alain Dehaze, CEO del Grupo Adecco, durante la presentación del informe que ha tenido lugar hoy en la ciudad suiza de Davos: “en la actualidad, las principales zonas urbanas de las regiones desarrolladas son, sin duda alguna, gigantes económicos”.
“Las ciudades están recuperando algunos de los papeles de liderazgo que desempeñaban entre los siglos XV y XVIII. Esto es especialmente evidente en materia de talento. En las últimas décadas, en todas las partes del mundo, las ciudades y los municipios han asumido una posición destacada y han adoptado estrategias proactivas para captar al talento”, ha señalado el director mundial de Adecco.

En cuanto a los países europeos, estos siguen liderando el ranking de GTCI, con 16 de ellos en el top 25. Suiza mantiene su posición en la cima, y este año el índice suma tres países no europeos entre los 10 primeros, encabezados por Singapur (2º) los Estados Unidos (4ª) y Australia (6ª).
Si consideramos el top 25, seis países adicionales no europeos aparecen en la calificación: Canadá (13ª), Nueva Zelanda (14ª), Emiratos Árabes Unidos (19ª), Qatar (21ª), Japón (22ª) e Israel (25ª). España por su parte se sitúa en el puesto 35 de los 118 países que forman el GTCI, escalando una posición con respecto a 2016.
Por último, y en relación al Talento y la Tecnología, tema central de esta cuarta edición del GTCI, Alain Dehaze, CEO del Grupo Adecco ha matizado que: “el rápido avance de la automatización y la inteligencia artificial supone el cambio más perturbador de nuestro tiempo, tanto en la forma en que vivimos como en la que trabajamos. La transición será complicada, por lo que es necesario que los gobiernos y las empresas comiencen a trabajar en ello. Las reformas del sistema educativo son urgentemente necesarias para proporcionar las habilidades técnicas requeridas y formar personas con capacidad para adaptarse al cambio”.

“Poseer una carrera multidisciplinar se ha convertido en una norma para las empresas, por eso se hace necesario que los trabajadores impulsen la empleabilidad comprometiéndose con el aprendizaje de manera continua. Al mismo tiempo, las políticas de empleo deben combinar la necesidad de flexibilidad de los trabajadores y la protección social. Solo trabajando juntos podremos hacer frente a los desafíos, daremos rienda suelta al poder del trabajo e impulsaremos el progreso”, ha concluido Dehaze.

España en el ranking

España, con una media de todas las variables analizadas de 53,90 puntos (+1,39 puntos más que un año atrás), ocupa el puesto 35 del ranking de 118 países analizados por el GTCI. Además, se encuentra entre los países clasificados como de renta elevada (según datos del Banco Mundial) y cuya puntuación media para este grupo son 59,74 puntos.

Inmediatamente por encima de España figuran países como Chile (34), Lituania (33), Letonia (32), Portugal (31) y Chipre (30). En cambio, nuestro país figura por delante de otras naciones como Barbados (36), Eslovaquia (37), Polonia (38), Costa Rica (39) e Italia (40).

Si atendemos a los países europeos que conforman el análisis, España se sitúa en la posición 22 (sobre 38 países europeos analizados), superando a naciones como Eslovaquia, Polonia, Italia, Hungría, Grecia, Montenegro, Croacia, Bulgaria, Macedonia, Rumanía o Rusia.

Aun así, España se encuentra en una buena posición en comparación con el resto de países dentro de Europa (el 43% de los países de este grupo ocupa una posición inferior en el ranking, como se muestra en la Figura 4). Sin embargo, su posición no es tan buena respecto a los países de renta elevada (sólo el 28% de ellos ocupa un puesto inferior).

En el grupo de competidores europeos de España (consta de 17 países de renta elevada), Italia es el país más cercano en cuanto a tamaño y nivel de PIB per cápita. España obtiene una puntuación en el GTCI ligeramente superior, y ésta es muy similar a la de la vecina, Portugal.

La “brecha” de puntuación de España es similar en Europa y dentro del grupo de países de renta alta (porque algunos de los países que ocupan los primeros puestos en Europa, como Suiza, también lideran la clasificación en el grupo de países de renta alta). En comparación con otras regiones de fuera de Europa, España se sitúa favorablemente respecto a ellas. En particular, ocupa una posición más alta que cualquier país de Asia Central y Meridional, así como del África Subsahariana. Y por renta, tiene una puntuación superior a todos los países de renta media baja y al 97% de los que tienen una renta media alta.
En Latinoamérica, únicamente Chile ocupa una posición superior (34). En el norte de África y Asia occidental, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, e Israel son los únicos con una posición superior.

Preparación de la tecnología y atracción del talento

La “preparación del talento” de los países que gozan de tecnología depende mucho de cómo se adaptan las sociedades y sus instituciones a las realidades y las necesidades emergentes. Al desarrollar nuestra revisión, las políticas de empleo y educativas son los dos grandes retos políticos en la escena del talento, ya que reflejan los cambios emergentes en la organización, los modelos de trabajo y las habilidades de la economía del siglo XXI. Y sin vinculación de las partes interesadas, es probable que cualquiera de tales importantes reformas fracase.

En el tema de maximizar las capacidades del talento en el contexto de la revolución tecnológica intervienen cuatro fuerzas: (i) la preparación del sistema educativo, que mide la calidad de las habilidades básicas en alfabetismo y matemáticas (informe PISA), el uso de la tecnología para fines educativos, el acceso a oportunidades de aprendizaje permanente y la relevancia del sistema educativo para las necesidades de la economía; (ii), la preparación del sistema de empleo, que se mide mediante la flexibilidad del mercado laboral (facilidad para contratar y para despedir), el acceso a una red de seguridad sólida y la fuerza de la cooperación trabajadores-empleados; (iii), la vinculación de las partes interesadas, que se mide mediante un único indicador, las relaciones empresa-gobierno; y (iv), el nivel de las Competencias tecnológicas.

El indicador de Competencias tecnológicas consiste en siete indicadores de extensión de las prácticas relacionadas con las tecnologías actuales: el uso de trabajo virtual (por ej. trabajo remoto, teletrabajo); el uso de redes sociales en línea; la innovación personal (o la generación de ideas por parte de personas); el alcance de la colaboración dentro de la empresa; el alcance de la colaboración entre empresas; el espíritu emprendedor; y la delegación de autoridad.

Las variables que requieren mayor atención parecen ser las políticas de empleo y de protección y, en menor medida, el nivel de desarrollo de las competencias tecnológicas.

Dentro de las competencias tecnológicas, la posición de España no es muy favorable al no lograr una buena calificación en redes sociales, innovación personal, colaboración dentro de la empresa y entre empresas, y, por último, en delegación de autoridad. España se sigue esforzando en lo relativo a la preparación del talento para la tecnología. A pesar de que su sistema educativo y la vinculación de sus partes interesadas podrían mejorar.

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